... ... La Resistencia Libertaria: cine
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lunes, 24 de diciembre de 2007

Cuento de Navidad

Aprovechemos el espiritú navideño para contar un cuento con otro corte de "Smoke". Sobre cómo hasta los fumadores (feos, sucios y malos) pueden hacer buenas acciones.
fEliz nAviDaD

viernes, 21 de diciembre de 2007

El futuro está escrito en el cine

Ya se dijo casi todo al respecto. Ah!, si. Además se filmó.



vIa: Extrujado

lunes, 17 de diciembre de 2007

Altos instintos

Posiblemente uno de los momentos altos del cine. Y seguramente sin el cigarrillo no sería nada parecido.

Después de ver esto: ¿Alguien duda que el cigarrillo es algo profundamente sensual?

vIa: Extrujado

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Con "T" de tabaco (y de Trueba)

Fernando Trueba es un director (y escritor, y productor) realmente intersante que en su Diccionario de Cine plantea unas cuestiones profundas sobre el cigarrillo:


Creo que la única manera de acabar con los estudios de Hollywood, si alguien estuviera interesado en ello, sería llevarlos a los tribunales por la promoción del cigarrillo llevada a cabo entre los treinta y los sesenta, en vez de perder el tiempo pleiteando contra las compañías tabaqueras, absolutamente inocentes, que no han hecho sino cumplir con aquello para lo que habían sido creadas: fabricar y vender cigarrillos. Pero la verdadera culpable de tanto cáncer de
pulmón no es otra que Hollywood, que durante décadas ha glamourizado el fumar y lo ha introducido de forma subconsciente, como paradigma de la pose hoeroica, en los frágiles cerebros de los espectadores.


Pero mucho más grave aún que habernos hecho adictos al tabaco, es la nueva campaña paralela y parapolicial contra el pobre fumador, su antigua víctima. El Hollywood actual, en un 90% brazo audiovisual del nuevo orden mundial, ha decidido identificar fumador no ya con villano, lo cual podría ser hasta excitante, sino con violador de niños, asesino en serie, narcotraficante
sudamericano y otros modernos superhéroes. Así, según el nuevo código en vigor dictado por los últimos manuales de psicología recreativa, los buenos han dejado automáticamente de fumar y los malos fuman. Si los malos son muy malos, como el capitán Garfio de la estúpida
Hook, fuman dos puros a la vez gracias a una boquilla bífida. Si el héroe es alguien que camina indeciso por esa línea fina que separa el bien y el mal, tipo el Michael Douglas de Bajos Instintos, estará intentando dejarlo. El que lo consiga o no, estará en función de hacia qué lado de la línea se decante. El colmo de todo esto serían los malos del futuro que imagina Waterworld, que además de fumar como descosidos, son conocidos como Smokers.

En un futuro, un tercer paso en el descenso a los infiernos sería no proyectar nunca más las películas clásicas en las que tanto se fumaba. Como la mayoría son en blanco y negro, no se perdería tanto. Y los jóvenes cinéfilos del mañana las verían en copias piratas y en proyecciones clandestinas. Claro que no hará falta llegar a tan lejos pues la tecnología actual nos permite, por fin, conseguir que Bogart deje el tabaco, medio siglo después de morir de cáncer de pulmón.

Extraído del libro “Mi diccionario de cine” de Fernando Trueba.

vIa. Extrujado

lunes, 8 de octubre de 2007

Alcohol y Cine

Imaginense que lo que sigue es la prohibición del alcohol. (con exactamente los mismos argumentos que los que rigen para prohibir el cigarrillo). Y (al igual que lo hecho con el cigarrillo) se viene el lobby sobre Jolygud para sacar al alcohol de la gran pantalla.
Bueno, acá gracias a Glam Out un recorrido a algunas de las joyas que nos hubieramos perdido:


The Thin Man (1934) - Sobre cómo batir un cóctel.
Película de 1934, un año después del fin de la Ley Seca (ley que pretendió combatir el consumo de alcohol y terminó potenciándolo). El film marca el estallido de la coctelería y a un Hollywood “dando instrucciones” sobre el valor de las bebidas, su glamour y formas de consumo. Nick Charles (William Powell) le explica al bartender: “Lo importante es el ritmo. Siempre tenés que tener ritmo en el batido. Un Manhattan siempre lo batís al ritmo del fox-trot, un Bronx a dos tiempos y un Dry Martini a ritmo de vals”
Casablanca (1942) – Beber para amar, beber para olvidar
Esta película sirve como educación sentimental sobre bebidas y coctelería. Qué beber, cuándo y cómo. Si en esos años de Hollywood las bebidas tenían un lugar destacado, en Casablanca son parte clave del relato, nudos que señalan el carácter de los personajes y las situaciones que viven. El pasado romántico parisino entre Rick (Humphrey Bogart) y Ilsa (Ingrid Bergman) está embebido en champagne Mumm Cordon Rouge. Los nazis beben el Veuve Cliquotde 1926 (elegido por el francés Renault –Claude Rains) y lo acompañan con caviar (que erróneamente comen con cucharas de metal, en lugar de las de hueso o marfil). El bourbon, en cambio, el whiskey norteamericano elaborado en Kentucky, Rick lo guarda para el momento de soledad, cuando, con el corazón hecho trizas, se lamenta porque “de todos los bares del mundo, ella tuvo que entrar en el mío”. Otro personaje de la película, Yvonne (Madeleine LeBeau), despechada por Rick, pide junto a un alemán, un French 75, cóctel creado por soldados americanos en la Primera Guerra Mundial, a partir de las armas de 75mm de los franceses. Hay cierta discusión sobre si originalmente se hacía con absenta, gin o cognac: hoy se hace con una de estas dos últimas, jugo de limón, azúcar, champagne y una cereza. El alemán parece no advertir la ironía de que están pidiendo un cóctel que debe su nombre a las armas que los vencieron en la primera Gran Guerra. Como no imagina que serán nuevamente derrotados, en este caso por los americanos representados por Rick.
Todo sobre Eva (All about Eve, 1950)El Gibson y el agite que produce un cóctel
Margo Channing (Bette Davis) se prepara unos Gibson y dice una gran frase que van a entender quienes han tomado Gibson (los que no, ¡pídanlo ya!): “Fasten your seat belts. It’s gonna be a bumpy night”. El Gibson es un cóctel a base de gin, vermouth seco y cebollines en vinagre. Con el carácter de un dry martini, pero escudado en el detalle de la cebolla pequeña, que se ve como una perla extraña en el fondo de la copa cocktail.
La comezón del séptimo año (The seven year itch, 1955) - Cómo invitar a tomar una copa
Película de Billy Wilder, famosa entre otras cosas por la escena en que a Marilyn Monroe se le levanta el vestido blanco en la ventilación de un subte. Richard Sherman (Tom Ewell), la invita desde el patio de su planta baja a la chica (Marilyn Monroe) a beber algo, luego que ella hace caer una maceta mientras bebe una gaseosa pensando que, quizás, un pedazo de limón o un poco de Johnnie Walter anime el momento… En otra escena asegura que, como desayuno, comió sándwiches de manteca de maní y bebió, en lugar de café, dos Whisky tours (whisky, clara de huevo, azúcar y limón).
Una Eva y dos adanes (Some like it hot, 1959) – El Manhattan perfecto
La película transcurre en años de veda alcohólica (1920 a 1933). Se ve a la mafia que regentea un speakeasy (bar clandestino) y transporta whiskey dentro de un ataúd en un coche fúnebre. En una escena paradigmática, Sugar Cane (Marilyn Monroe), quien viaja en un tren junto a las otras ladies miembros de la orquesta de señoritas, lleva atada a una de sus piernas una petaca, que se le cae mientras toca y canta en el pasillo. Justamente, las petacas nacen en estos años en que era necesario llevar escondidas las bebidas alcohólicas a las fiestas privadas. En ese mismo tren, luego, arman una party nocturna en la que Sugar ofrece su whiskey, mientras que una amiga pone el vermouth, y así deciden preparar Manhattans, utilizando una bolsa de agua caliente como coctelera.
Desayuno en Tiffanys (Breakfast at Tiffanys, 1961) – El mejor desayuno
Mientras Holly Golightly (Audrey Hepburn) bebe Planters Punch, Paul Varjak (George Peppard) tiene una gran línea, hoy recordada por todo bebedor que se precie: “No creo jamás haber tomado champagne antes del desayuno. Con el desayuno varias veces, pero antes, nunca.”
James Bond - Dr. No (1962) – Bond, los martinis y el boom del vodka en EEUU
James Bond (Sean Connery) se toma un médium dry Martini con twist de limón, batido. Y en la escena en que lo preparan (previo acuerdo entre productores y empresa), se ve la botella de Smirnoff. Esta película marca el cambio entre el cocktail original, el Vesper mencionado en la novela de Fleming, con Gin Gordons, para pasar al Martini con vodka. Es esta película la que marcaría el comienzo del vodka como la gran vedette de la coctelería. De todas maneras, ahora, tras Casino Royale, la última de Bond con Craig en el papel de 007, se retoma la receta original.
El Padrino II (The Godfather II, 1974) – El banana daiquiri entre Cuba y Las Vegas
Fredo (John Cazale) se pide en Cuba, junto a su hermano Michael (Al Pacino), un ¡banana daiquiri!. Mientras Michael bebe agua y solo circunstancialmente algún cóctel, el hermano mayor que terminará asesinado fraternalmente, vive entre los casinos de Las Vegas y la Cuba pre-revolucionaria. De fiesta en fiesta, entre cócteles tropicales y bailarinas, entre la lealtad a su familia y su traición.
Cocktail (1988) – Cócteles y sueños, la cabeza de un barman
No es fácil encontrar alguien que reivindique esta película, aún menos a Tom Cruise en el lugar de un bartender improvisado en post de una carrera de negocios. ¿Pero quién no la ha visto? Reflejo del crecimiento del flair (malabares con botellas) y con muchos clichés de aquello-que-todos-piensan sobre un bartender (se suele emborrachar, se levanta muchas chicas, es divertido, sueña con su propio bar, etc). Una ventana, parcial, fantasiosa, pero ventana al fin, al mundo de las barras. ¡Ah! Y Bryan Brown, que está genial como Douglas “Doug” Coughlin, el bartender experimentado que guía al joven en un mundo de bebidas y mujeres.
Hechizo del tiempo (Groundhog day, 1993) – Elegir un cóctel para ella
Phil Connors (Bill Murria) tiene su salida con Rita (Andie MacDowell), en la que ella, al llegar a la barra, pide un vermouth dulce. Él la mira extrañado: nunca hubiera imaginado que ella pediría eso. Pero, como luego todos los días son el mismo día, en sucesivas veces vuelve a repetirse a la misma situación, con una diferencia: él adivina qué es lo que a ella le gusta, y pide ese trago. Se anticipa y lo elige; ella, extrañada y encantada. Una lección sobre el azar o sobre cómo descubrir e interpretar lo que ellas quieren.
Juegos de placer (Boogie Nights, 1997) – California, la licuadora y las margaritas
En la California de los años 70 nace el porno industrial. En casas con piletas celestes inmaculadas, el ambiente tropical se mezcla con drogas de todo tipo. Es al aire libre, en la barra junto a la pileta, donde Reed Rothchild (John C. Reilly) prepara en una licuadora, unos aguachentos y frescos margaritas. Este cóctel, creado por americanos, consagra al tequila lanzándolo como bebida mundial, así como el daiquiri y el mojito hicieron con el ron, y la caipirinha con la cachaça.
Adiós a Las Vegas (Leaving Las Vegas, 1995) – Una ciudad que nunca duerme
Ben Sanderson va a la ciudad que no distingue días y noches… al menos las licorerías no lo hacen, ya que están abiertas las 24hs. Allí llega a terminar con su vida hundiéndose en un mar de alcohol: cerveza, tequila, whisky escocés y vodka, mucho vodka… en el auto del pico de la botella, en la ducha mientras se baña, con jugo de naranja mientras las manos tiemblan…
Moulin rouge (2001) – Amor y líquido prohibido
La absenta es una bebida con altísimo contenido alcohólico y sabor anisado. Se elabora a partir de hierbas, flores y tiene a la planta del ajenjo como ingrediente principal. Conocida como “el hada verde”, terminó siendo prohibida, acusada de alimentar la locura. Aunque también se dice que la industria del vino francés la boicoteó por temor a su competencia. Bebida que circulaba mucho en la época de cabarets bohemios de Montmartre. En Moulin Rouge, Christian (Ewan MacGregor) la bebe cuando conoce a les bohemians entre los que está Toulouse Lautrec, pintor que dejó registro gráfico de las bailarinas y el ambiente del barrio y la época. En algunos de sus cuadros se ven copas rellenas del todavía famoso líquido verde.
Perdidos en Tokio (Lost in translation, 2003) – Whisky, de Escocia al mundo
A Oriente le gusta el whisky: es más, hoy Japón es uno de los principales mercados de importación para el Scotch Whisky. En 1924 los japoneses comienzan a destilar esta bebida en Yamazaki, empresa del gigante Suntory. Cinco años después ya se podía beber Suntory Whisky Sirofuda White label, single malt. Y, varias décadas después, Bob Harris (Bill Murria) va a filmar un comercial para un mundo de whisky universal e hiperpublicitado. Entre morisquetas, risas y muecas de galán, dice: Make it Suntory, para después irse a beber un whisky a la barra del hotel, y conocer a Charlotte (Scarlett Johansson), quien prefiere un vodka con tónica.
Tan sólo un recorte de una lista interminable. Algunas películas para volver a ver. Otras para descubrir por primera vez. Tal como pasa cada día que vas a una barra. ¿Y cuál es tu cocktail de película favorito?

vIa: Glam Out

miércoles, 15 de agosto de 2007

La persecusión de "Bin Laden"

Miralo, es un segundo:

Sinceramente: ¿No ves igual de ridícula la posición actual contra el cigarrillo? ¿No notás algo sobreactuado, como ficticio? ¿No te parece que hay una "caza de brujas" ridícula y extraña?

lunes, 25 de junio de 2007

Fumando espero

Juro que lo busqué. Y juro que lo encontré. Sarita Montiel cantando "Fumando espero" en "El último cuplé" son de esos momentos históricos del cine. Sin embargo, los chicos de You Tube decidieron sacarlo de la web, por lo que en la búsqueda apareció la canción cantanda en el café Tortoni, con una estética bellisima.


La letra es imperdible, plantenado además del innegable contenido sensual de un cigarrillo, la autorización a la propia búsqueda de placer; cuestión que dificilmente pueda ser discutible. ("Por eso estando mi bien, mi fumar es un Edén.")

domingo, 10 de junio de 2007

La prohibición y sus efectos.



Un corto muy bueno. Cae un poco en el medio, pero el principio y el final son interesantes. Mas allá de reflejar excelentemente bien los motivos (mas que válidos) de por qué fumar, se torna interesante en esta idea de jugar con los efectos perjudiciales de cualquier prohibición (la lógica de la Ley Seca).